Este baño conservaba toda la esencia de los años setenta: sanitarios en rosa, distribución clásica y un aire nostálgico. La reforma transformó por completo el espacio, ganando funcionalidad, estilo y luminosidad.
La bañera dio paso a una ducha más cómoda, con rociador cuadrado integrado en el techo y revestimiento de gresite italiano en la zona de la columna ducha. El plato de ducha, en negro con textura tipo piel de serpiente, marca el nuevo carácter del baño. A juego, los lavabos, también en negro, de acabado liso y el mobiliario a medida con frentes que repiten esa textura sutil, crean una estética coherente y elegante. Aprovechando la zona de la antigua bajante, se integró un nicho con estantes de cristal e iluminación LED: funcional, decorativo, y perfecto para camuflando así las bajantes.
Se organizó la distribución: al desplazar el inodoro, se liberó espacio para incorporar dos lavabos, mejorando el uso diario sin sobrecargar el espacio. El inodoro, empotrado y suspendido, queda más recogido y refuerza la sensación de orden y amplitud.
Cada detalle se ha cuidado mucho: los espejos y el taburete, ambos de Phillippe Starck y en metacrilato transparente, aportan ligereza visual. Los accesorios son de Cosmic, y tanto la grifería como las llaves de paso, de forma cuadradas, se integran con armonía en el conjunto. Incluso el radiador toallero cromado, oculto tras la puerta, responde a esa intención de diseño funcional sin renunciar a la estética.
Un baño pequeño pero lleno de soluciones bien pensadas, materiales elegidos con criterio y mucho diseño.



Antes









Después




Con los accesorios de baño





Materiales y accesorios

