Todo comenzó con una clienta muy especial, de esas que te cuentan su historia y, sin darte cuenta, te hacen parte de ella. Lo suyo nació como un hobby: hornear por ilusión, por entretenimiento, por puro amor al dulce. Con el tiempo, su pasión por la repostería fue creciendo hasta convertirse en algo mucho más grande.
Después de varios pedidos y de ver cómo su sueño tomaba forma, decidió dar un paso más y abrir su propio local. Y ahí es donde entro yo: para ayudarla a transformar ese espacio en algo que hablara de ella, que reflejara su esencia, y la representara en cada rincón.
Porque si hay algo que la define es su manera tan única de hacer las cosas. Todo lo presenta de una forma muy Kuki. Así lo dice ella, y así lo vive: desde los envoltorios hasta el más mínimo detalle de sus pastelitos, pasando por su forma de trabajar. Todo está pensado con mimo.
Diseñar su espacio fue sumergirme en ese universo rosa y convertirlo en un lugar donde su pasión pudiera seguir creciendo, brillando y contagiando alegría a quien cruce la puerta.



Bocetos



Fachada





Interior


Aquí comienza el cuento!

