Este piso llevaba tiempo en venta sin éxito debido a su estado. Al encargármelo, hice una pequeña inversión en lo justo: pintura blanca, suelo vinílico y una nueva puerta de entrada similar a la del resto de vecinos.
Lo más importante fue replantear la distribución para aprovechar al máximo los metros y mostrar su potencial. El resultado: un espacio limpio, luminoso y atractivo. En menos de un mes, el piso se vendió.
A veces no se trata de cuánto se invierte, sino de saber mostrar las posibilidades de una vivienda.


Planos: Antes y Después


Vista General: Reformado









Antes









Después


Materiales: Puerta brindada (el mismo aspecto que en la comunidad de vecinos), pintura blanca (para dar luminosidad al espacio y un aspecto limpio) y suelo vinílico (para crear una continuidad visual y mayor amplitud)

